La ansiedad de las madres de niños pequeños: 7 maneras prácticas y reales de calmar la preocupación y sentirse segura
A medida que tu bebé se convierte en un niño pequeño, las demandas sobre ti pueden aumentar rápidamente: más movimiento, más opiniones, sentimientos más grandes y supervisión constante. Es una etapa emocionante, pero también puede sentirse como mucho, especialmente cuando estás funcionando con un sueño limitado y una carga mental incesante.
La ansiedad de mamá de niños pequeños es común: los niños pequeños exploran en todas partes, prueban nuevos alimentos, suben y corren, y pueden ser más difíciles de predecir que un recién nacido. Si te sientes nerviosa, no estás sola.
A continuación se presentan estrategias prácticas y reales para ayudarte a calmar la preocupación, reducir la sobrecarga y sentirte más segura durante los años de la infancia temprana.
7 maneras prácticas de lidiar con la ansiedad de mamá de un niño pequeño
1. Identifica tus disparadores de ansiedad por el niño pequeño
Comience por nombrar lo que específicamente dispara su ansiedad (por ejemplo: miedo a atragantarse, escaleras, parques, escapadas/corridas, rabietas en público, o enfermedades en la guardería).
Reconozca que criar a un niño pequeño es intenso, no trate de negar el estrés ni se avergüence por tener dificultades. Cuando identifique un desencadenante, puede planificar una respuesta (un paso de seguridad, un guion o pedir apoyo) en lugar de entrar en espiral.
2. Tómese un breve descanso diario para reiniciar
Incluso un breve descanso diario puede reducir las hormonas del estrés y ayudarle a responder más calmadamente. Apunte a 10-15 minutos: salga al exterior, tome una ducha, estírese, escuche un pódcast o siéntese en su coche en silencio.
Si tiene pareja o alguien de apoyo, programe una "ventana de reinicio" predecible (a la misma hora cada día) para que realmente ocurra.
3. Abrace las imperfecciones
La perfección es un estándar poco realista, especialmente con los niños pequeños. Elija algunos "no negociables" (seguridad, comida, sueño, conexión) y deje que lo demás sea "lo suficientemente bueno". Una casa desordenada, tiempo frente a la pantalla en un día difícil u otra actividad saltada no significa que esté fallando, significa que está priorizando.
4. Practique la atención plena
La atención plena puede ayudarle a volver al momento presente y tratar los pensamientos ansiosos como pensamientos, no como hechos. Pruebe esta práctica simple: busque 5 cosas que pueda ver, 4 que pueda tocar, 3 que pueda oír, 2 que pueda oler y 1 que pueda saborear.
Muchas aplicaciones de meditación y respiración pueden guiarle, pero también puede hacerlo en medio de una rabieta.
5. Pida ayuda y construya apoyo
No tiene que "sonreír y aguantar". La idea de la supermamá mantiene a las madres aisladas y exhaustas. Pida ayuda específica: una caminata de 30 minutos a solas, alguien que cuide de su niño mientras se ducha, una ida al supermercado, recoger a alguien en la guardería o una llamada de control semanal.
Si la ansiedad parece persistente, considere apoyo adicional de un terapeuta, grupo de apoyo o líder comunitario de confianza.
6. Reduzca la sobrecarga de información (y detenga las "espirales de Google")
Mucha de la ansiedad de las mamás de niños pequeños proviene de intentar prevenir todos los resultados posibles. Elija 1-2 fuentes confiables para información sobre crianza/salud y establezca límites para buscar (por ejemplo, no usar Google después de la hora de dormir o un temporizador de 10 minutos).
Si se encuentra desplazándose sin parar, escriba su pregunta y decida si realmente necesita una respuesta ahora, o tranquilidad y descanso.
7. Cree rutinas simples y sistemas de seguridad en los que pueda confiar
La ansiedad a menudo disminuye cuando tiene un plan. Elija algunas rutinas repetibles (mañana, comidas, hora de dormir) y un par de "sistemas" de seguridad (rejas para bebés, reglas de refrigerios, un rápido recuento en el parque, una habitación a prueba de niños). No está tratando de controlar todo, está creando una estructura para que su mente pueda relajarse.
Los años de los niños pequeños pueden ser alegres e intensos al mismo tiempo, por lo que tiene sentido que la ansiedad pueda aparecer con más frecuencia. Comience con una estrategia de esta lista, practíquela durante una semana y observe cuáles son los cambios.
Si la ansiedad de mamá de un niño pequeño parece persistente, difícil de manejar o afecta el sueño y la vida diaria, ponerse en contacto con un profesional de salud mental con licencia puede ser un buen próximo paso.